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Diabetes Tipo 2 Tratamiento médico-nutricional

Diabetes Tipo 2 Tratamiento médico-nutricional
Diabetes Tipo 2
Diabetes Tipo 2 Tratamientos

La diabetes es una enfermedad crónica que exige cambios de por vida, su tratamiento incluye el seguimiento de recomendaciones nutricionales, utilización de medicamentos, ejercicio, vigilancia de la glucemia y educación para el control del propio paciente.







Los objetivos del tratamiento de la diabetes son:

Conseguir y mantener niveles normales de glucosa en sangre:

Una meta importante del tratamiento es otorgar al paciente diabético las herramientas necesarias para el mejor control de la glucemia, a fin de evitar, retardar o detener las complicaciones asociadas a la diabetes, disminuyendo el riesgo de hipoglucemia y favoreciendo al control de peso.

Es conveniente consumir alimentos con índice glucémico bajo, principalmente cuando las cifras de glucosa o triglicéridos en sangre están muy altas. El índice glucémico de un alimento es la manera de medir cómo repercute ese alimento, una vez ingerido, en el incremento de los niveles de glucosa en sangre. Los alimentos ricos en fibra y los más difíciles de digerir tienen un índice glucémico menor. Por ejemplo, las legumbres, las frutas con su piel, los cereales integrales...

Por otro lado, en los pacientes que se inyectan insulina, es muy importante controlar cuándo empieza a actuar la insulina y procurar que tome sus comidas antes que se cumplan los tiempos de acción de la insulina, a modo de evitar una situación de hipoglucemia (baja la cantidad de azúcar en sangre). A estos efectos no se debe dejar más de 5 o 6 horas entre una comida y otra, y tomar refrigerios si es necesario.

Conseguir y mantener un perfil lipídico adecuado

Que los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre sean óptimos, ya que la prevalencia de enfermedades vasculares aumenta a más del doble en los pacientes diabéticos.

Las grasas de la sangre, provienen de la producción de nuestro cuerpo pero también de los alimentos que ingerimos. De aquí la importancia de la dieta, porque una cantidad y selección de grasas inadecuadas, afecta a las oscilaciones de la glucosa y provoca dislipidemias, cuya complicación más importante es el infarto de corazón.

Se recomienda aumentar el consumo de aceite de oliva, aguacate, nueces, cacahuetes u otros alimentos (ricos en grasas monoinsaturadas), restringir el consumo de grasas de origen animal como las carnes, las aves, los lácteos y la yema de huevo por su contenido en grasas saturadas y colesterol, y controlar el consumo de alimentos ricos en grasas poliinsaturadas como los aceites de semillas de girasol, soja, pescado o maíz. Aunque el consumo de grasas poliinsaturadas derivados del ácido omega 3 de los pescados y otros productos marinos no tiene por qué ser limitado en los pacientes diabéticos.

Conseguir y mantener la presión arterial dentro de los límites normales,
para disminuir el riesgo de enfermedades vasculares. En el control de la presión arterial se buscar llegar a una presión menor a 130/85 mmHg. Prácticas que contribuyen a este objetivo son la reducción de peso y la disminución de sal y alcohol en la dieta.

Prevenir y retrasar las complicaciones crónicas de la diabetes
La obesidad aumenta el riesgo de estas complicaciones por ello tiene tanta importancia en el tratamiento de un diabético el siguiente objetivo:

·         Mantener un peso adecuado
Se proporcionarán las calorías adecuadas para mantener o alcanzar el peso razonable de un adulto, definido entre el paciente y el profesional de salud como un peso alcanzable y sostenible tanto a corto como a largo plazo. El cuerpo produce y utiliza mejor la insulina cuando se tiene un peso normal. El mejor aprovechamiento de la insulina baja los niveles de azúcar en sangre.
El control de peso es importante para cualquier persona que tenga diabetes (tipo 1 o tipo 2). Aunque en la diabetes tipo 2, el control de peso es la manera principal de mejorar la glucemia y retrasar la aparición de complicaciones diabéticas.
·         Mejorar la salud a través de la elección de alimentos saludables, cambios en los hábitos de vida y un aumento de la actividad física.
·         Adaptar el tratamiento a las necesidades individuales, considerando las preferencias personales, culturales y el estilo de vida del diabético.
·         Buscar el equilibrio entre la cantidad de alimentos y el horario en que se consume, principalmente cuando se recibe insulina, donde hay que considerar el momento en el que la insulina empieza a actuar, el momento dónde más actúa y la duración de la acción.

En la Diabetes tipo 1, también será objetivo del tratamiento:

·         Proveer la energía adecuada para garantizar el normal crecimiento y desarrollo.

En los niños o jóvenes es especialmente importante que sigan una dieta completa y equilibrada, que tome en cuenta el normal crecimiento y desarrollo de los mismos. Los padres deben aprender a ajustar la insulina y a no tener que restringir el consumo de alimentos para poder controlar el nivel de glucosa en sangre (glucemia).

Un plan de alimentación adecuado contribuye a lograr todos estos objetivos. Pero para ello no hay una dieta única, se debe tomar en cuenta el estado de nutrición, los hábitos alimentarios, la edad, la actividad física, el uso de insulina o de hipoglucemiantes orales (que contribuirán a mantener los niveles normales de glucosa en sangre) y la actitud o capacidad de aprendizaje del paciente diabético.
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